Definición
Los pulsos de luz (PL) es
una tecnología no térmica de procesado que consiste en la aplicación de pulsos
lumínicos de alta energía sobre alimentos o superficies alimentarias con objeto
de disminuir su carga microbiana. Para ello, se produce la descarga controlada
de pulsos eléctricos de alta intensidad (1-5 kV) y corta duración (100-400µs)
en una o varias lámparas de gas Xenón instaladas en un reactor donde se sitúa
el producto a tratar. La ionización de este gas provoca un flash o pulso
lumínico de alta intensidad y ancho espectro de emisión, desde los 200 nm (UV)
hasta los 1.000 nm (infrarrojo cercano) y de alta capacidad bactericida
(Lasagabaster, 2009). La cantidad considerable de luz en la región
ultravioleta, en particular la de más corta longitud de onda, sería la responsable
principal de la eficacia antimicrobiana de estos tratamientos. Al tratarse de
destellos de corta duración y alta energía, el tratamiento mediante pulsos de
luz es más eficaz y rápido que la aplicación de luz UV en continuo debido a su
mayor poder de disipación y penetración. Los principales parámetros que definen
el tratamiento aplicado son la fluencia del pulso (J/cm2) y el tiempo de
tratamiento (número de pulsos por su anchura).
¿En qué consiste el tratamiento por pulsos de luz?
El tratamiento mediante luz pulsada consiste
en la aplicación de sucesivos pulsos de luz blanca (de 200 nm, ultravioleta, a
1000 nm, infrarrojo próximo) con una duración de 325 μs aproximadamente por
pulso. Algo así como dar un montón de flashazosfotográficos al producto a tratar.
El sistema utiliza una lampara de Xenón que libera muy rápidamente la
energía eléctrica en forma de luz a la superficie del producto que se encuentra
en la cámara de tratamiento.
¿Cómo actúan?
La luz que se transmite con los pulsos
posee componentes UV que son capaces de dañar el DNA de los microorganismos,
proteínas y producir romper las membranas celulares. Todo ese daño dependerá
de la frecuencia y duración de los pulsos de luz, la longitud de onda de
la luz utilizada y distancia al producto a tratar.
Aplicaciones
1.
Descontaminación superficial de alimentos sólidos
Una de las potenciales aplicaciones de esta
tecnología en la industria alimentaria es la descontaminación superficial de
alimentos sólidos, como vegetales, huevos o los productos cárnicos y pequeros,
aumentando por lo tanto su vida útil sin afectar negativamente sus propiedades
organolépticas. Cuanto más liso y homogéneo sea el producto, mayor es el nivel
de descontaminación (Lasagabaster, 2009).
2.
Pasteurización/esterilización de alimentos líquidos
También se ha planteado el uso de esta tecnología
como alternativa a los tratamientos térmicos para pasteurizar/esterilizar
productos líquidos transparentes a la luz o productos menos transparentes,
siempre que la intensidad de tratamiento se incremente y se optimice la
configuración de los reactores. Así, en los últimos años están apareciendo en
el mercado diversos prototipos y equipos para esta aplicación (Xenon corp.,
Claranor, etc.).
3.
Descontaminación de envases alimentarios
Actualmente, existen en el mercado diversas empresas
que comercializan equipos para el tratamiento de envases y tapones alimentarios
(Claranor, Montena emc, etc.). Sus principales ventajas frente a otros sistemas
son su eficiencia energética y que no utilizan ni agua ni sustancias químicas,
como el peróxido de hidrógeno, por lo que el proceso se puede considerar
respetuoso con el medio ambiente.
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